Esto ocurre porque la enfermedad de Alzheimer deteriora la memoria procedimental, el tipo de memoria que nos permite realizar tareas rutinarias de forma automática. A medida que la enfermedad progresa, las acciones habituales se vuelven extrañas y la persona pierde gradualmente su independencia.
Por lo tanto, es fundamental prestar atención a estas señales sutiles. Cuando un ser querido comienza a mostrar confusión con las actividades cotidianas, como cocinar, vestirse o ducharse, es importante consultar a un médico. El diagnóstico temprano permite un mejor apoyo, la adaptación del entorno familiar y la posibilidad de ralentizar la progresión de los síntomas mediante la atención adecuada.
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