Lo que empezó como una mañana aparentemente inofensiva se convirtió en un día de miedo, investigación y visitas al médico. Pero también se convirtió en una oportunidad para proteger mejor mi espacio, mi salud y mi tranquilidad.
Ahora, cuando me meto en la cama, sé que no solo me acurruco bajo las sábanas, sino que entro en un santuario que he vuelto aún más seguro gracias a un pequeño y extraño descubrimiento que lo cambió todo.