- Tritura las galletas con una picadora, licuadora o metiéndolas en una bolsa y machacándolas con un rodillo.
- Derrite la mantequilla (puedes hacerlo al microondas o al baño maría).
- Mezcla la mantequilla derretida con las galletas hasta formar una masa húmeda y arenosa.
- Cubre el fondo de un molde desmontable (de 20-22 cm) con la mezcla, presionando con el dorso de una cuchara para que quede bien compacta y nivelada.
- Mete el molde en la nevera mientras haces el relleno (mínimo 15 minutos, ideal 30).
Consejo: Si quieres una base más crujiente, puedes hornearla 10 minutos a 180 °C antes de refrigerarla, aunque no es obligatorio.
Instrucciones:
- En un cazo o sartén grande, calienta la nata junto con el azúcar y la vainilla (si usas).
- No dejes que hierva. Solo calienta hasta que el azúcar se disuelva completamente.
- Añade el queso crema poco a poco, removiendo con unas varillas o espátula para que se integre bien. Debe quedar una mezcla sin grumos.
- Una vez caliente y homogénea, retira del fuego.
- Escurre las hojas de gelatina y añádelas al cazo. Remueve bien para que se disuelvan completamente.
- Si usas gelatina en polvo ya hidratada, agrégala en este paso igualmente.
- Deja templar la mezcla unos minutos antes de verterla en el molde.
Consejo: Puedes usar una batidora de mano para asegurarte de que la mezcla quede muy lisa y sin grumos.
4. Montar y enfriar
- Vierte la mezcla de queso sobre la base de galletas ya fría.
- Alisa la superficie con una espátula o cuchara.
- Golpea ligeramente el molde sobre la encimera para eliminar posibles burbujas de aire.
- Cubre con papel film y guarda en la nevera al menos 4-6 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche.
5. Decorar antes de servir
Una vez cuajada, es hora de decorar tu tarta de queso. Esto no solo le dará un toque visual atractivo, sino también sabor extra.
Opciones de decoración:
- Mermelada: Calienta ligeramente 3-4 cucharadas de mermelada con un poco de agua para que quede más líquida y fácil de esparcir. Extiéndela sobre la tarta con cuidado.
- Fruta fresca: Añade fresas laminadas, arándanos, frambuesas, mango en cubos, etc.
- Otros toppings: Ralladura de limón, virutas de chocolate blanco, frutos secos picados, o incluso un toque de canela.
Variaciones de la receta
Una de las mejores cosas de esta tarta es lo fácil que es adaptarla a distintos gustos. Aquí te dejo algunas ideas:
1. Tarta de queso y limón
- Añade ralladura de limón y 2-3 cucharadas de jugo al relleno.
- Decora con rodajas de limón y ralladura por encima.
2. Tarta de queso con chocolate blanco
- Derrite 100-150 g de chocolate blanco y mézclalo con el queso antes de añadir la gelatina.
- Acompaña con frutas del bosque para equilibrar el dulzor.
3. Tarta de queso Oreo
- Tritura Oreos para la base (usa menos mantequilla).
- Añade trozos de Oreo al relleno antes de refrigerar.
- Decora con crema de Oreo o más galletas por encima.
4. Versión vegana o sin lactosa
- Usa queso crema y nata vegetal (de coco, soja, etc.).
- Sustituye la gelatina por agar-agar vegetal (ajusta cantidades y hervir).
- Asegúrate de que las galletas sean aptas.
Conservación
- La tarta puede durar en la nevera hasta 4-5 días, bien tapada.
- No es recomendable congelarla, ya que el queso puede cambiar de textura al descongelarse.
- Si haces porciones individuales, puedes guardarlas en recipientes herméticos.
Consejos finales para que te quede perfecta
- Textura: Si quieres una textura más ligera, puedes montar la nata antes de mezclarla con el queso. Añádela con movimientos envolventes al final.
- Molde desmontable: Es clave para desmoldar bien la tarta sin que se rompa.
- Reposo: Aunque la tarta cuaja en 4-6 horas, el sabor mejora notablemente si reposa una noche entera.
- Evita grumos: Usa el queso crema a temperatura ambiente para que se integre mejor.
- Para niños: Puedes hacerla en vasitos individuales, muy prácticos y divertidos.
¿Cuándo servir esta tarta?
Esta tarta es ideal para múltiples ocasiones:
- Cumpleaños
- Comidas familiares
- Reuniones con amigos
- Fiestas infantiles
- Postre de fin de semana
- Como regalo hecho en casa
Su frescura, suavidad y sencillez la convierten en una apuesta segura para casi cualquier ocasión.
Conclusión
La tarta de queso sin horno es una receta que reúne lo mejor del mundo dulce: es fácil, económica, no requiere técnicas complicadas, y el resultado es simplemente delicioso. La combinación de la base crujiente con el relleno suave y cremoso, junto con un toque afrutado por encima, crea un equilibrio perfecto de sabores y texturas.