Ponte dos gotas en el oído y oirás como antes. Recuperarás la audición.

Muchos productos o remedios caseros afirman que aplicar gotas en el oído puede restaurar la audición. Estas gotas suelen contener ingredientes como:

Peróxido de hidrógeno: Para ablandar el cerumen.
Aceite de oliva o aceite de ajo: Se cree que tienen propiedades antimicrobianas.
Extractos de hierbas: Se comercializan por sus supuestos beneficios curativos.
¿Funciona?
Para la acumulación de cerumen: Ciertas gotas (como los ablandadores de cerumen de venta libre) pueden ayudar a disolver el cerumen y mejorar la audición si el problema se debe a una obstrucción. Sin embargo, el uso inadecuado puede empujar el cerumen hacia el interior del oído o causar irritación.
Para infecciones o daños en el oído interno: Es poco probable que las gotas por sí solas solucionen problemas subyacentes como infecciones, daño nervioso o problemas estructurales en el oído.
Riesgos del autotratamiento:
Aplicar gotas sin conocer la causa raíz de la pérdida auditiva puede empeorar el problema.
Algunas sustancias pueden irritar el oído o provocar infecciones si no se usan correctamente.
Retrasar la atención profesional podría resultar en daños permanentes. Formas seguras de abordar la pérdida auditiva
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