Pon a prueba tu vista: ¿cuántas caras puedes hacer?

Estamos programados para reconocer rostros al instante: un reflejo social que se ha vuelto instintivo. Ante un patrón aleatorio (nubes, rocas, corteza de árbol), nuestro cerebro "rellena" la imagen y añade nariz, ojos y boca donde solo hay azar.

Este fenómeno, llamado pareidolia, no es un error, sino un maravilloso truco cognitivo: nos ayuda a comprender el mundo, incluso si implica imaginar rostros donde no los hay.

Tu misión es esta: observa el árbol y cuenta los rostros que esconde.
Comienza por el centro, donde dos figuras parecen conversar, sus rasgos se funden con la veta de la madera.
Luego, avanza hacia la base: aparecen figuras mayores, con arrugas profundas y barbas delineadas por crestas.
Finalmente, cerca de las raíces, emergen rostros jóvenes, como susurrando desde las sombras.
Tómate tu tiempo: cuanto más observes, más se transformará la imagen.

Nuestros consejos para identificar mejor los detalles
Aléjate un poco de la pantalla o entrecierra los ojos para simplificar los contrastes. Imagina la imagen en blanco y negro: céntrate en las sombras y las luces.
Busca las formas en "C" o "S", típicas de los contornos faciales.
Sigue las diagonales: suelen revelar un ojo, un mentón o un perfil ocultos.
Consejo adicional: Aparta la mirada durante diez segundos y vuelve a mirar: el cerebro suele percibir más con una segunda mirada.

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