8 oz de queso crema, ablandado
½ taza de mantequilla sin sal, ablandada
3 tazas de azúcar en polvo
2 cucharadas de jugo de limón fresco
1 cucharada de ralladura de limón
1 cucharadita de extracto de vainilla
Instrucciones de cocina
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Precalienta el horno a 175 °C (350 °F). Engrasa un molde para hornear de 23 x 33 cm o cúbrelo con papel vegetal para facilitar su desmoldado.
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En un tazón grande, bata la mantequilla ablandada y el azúcar hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa. Agregue el aceite vegetal y mezcle hasta que esté bien integrado.
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Añade los huevos uno a uno, mezclando bien después de cada adición. Incorpora el extracto de vainilla, la ralladura de limón y el zumo de limón.
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En un recipiente aparte, mezcle la harina, el polvo para hornear, el bicarbonato de sodio y la sal.
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Añade los ingredientes secos a la mezcla húmeda en dos tandas, alternando con la leche o el suero de leche. Mezcla hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.
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Vierta la masa en el molde para hornear preparado y extiéndala uniformemente.
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Hornee durante 28 a 35 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro éste salga limpio.
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Mientras el pastel se enfría por completo, prepare el glaseado batiendo el queso crema y la mantequilla hasta que quede suave y cremoso.
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Añade el azúcar en polvo gradualmente mientras continúas batiendo hasta que el glaseado quede esponjoso.
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Incorpore el jugo de limón, la ralladura de limón y el extracto de vainilla, mezclando hasta que quede suave.
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Extiende el glaseado sobre el pastel enfriado y refrigéralo durante al menos 30 minutos antes de cortarlo para permitir que el glaseado se asiente.