Buscamos aparatos sofisticados —freidoras de aire, espiralizadores, cortadores de aguacate— cuando, a veces, las herramientas más útiles ya están en nuestras manos.
Esa muesca dentada no es rara.
Es un diseño bien pensado, oculto a simple vista.
Así que la próxima vez que uses tus tijeras de cocina, dale una segunda mirada a ese pequeño mango.
Porque en el momento justo, podría salvar tu cena, tus dedos o tu orgullo.