Los lugares más comunes donde este insecto se esconde dentro de tu casa

2. Dormitorios y zonas de dormir
Los gusanos de bolsa se encuentran con frecuencia en los dormitorios debido a la presencia de telas, polvo y poca actividad nocturna. Pueden esconderse cerca de los cabeceros, detrás de las camas o en los zócalos cerca de las zonas de dormir. Dado que prefieren entornos tranquilos y sin interrupciones, los dormitorios son un escondite perfecto, especialmente en hogares donde la ropa de cama y los colchones no se limpian con regularidad.

3. Armarios y roperos

Un armario grande con ropa variada. El concepto de almacenamiento y orden.
Los armarios son otro lugar favorito de los gusanos de bolsa. La presencia de ropa, especialmente de fibras naturales como el algodón, la lana o el lino, les ofrece refugio y material de construcción. Los armarios oscuros y cerrados con poca ventilación son particularmente atractivos. Los gusanos de bolsa pueden adherirse a paredes, estantes o incluso colgar silenciosamente entre la ropa, lo que dificulta su detección.

4. Cortinas, alfombras y artículos de tela
Las zonas con mucha tela son muy atractivas para los gusanos de bolsa. Cortinas, alfombras, tapetes y muebles tapizados pueden albergar estos insectos. A menudo se esconden en los bordes de las alfombras, detrás de las cortinas o debajo de los muebles, donde se acumula el polvo. Las casas con cortinas gruesas o alfombras que se limpian con poca frecuencia son especialmente susceptibles a las infestaciones.

5. Baños y lavanderías
Aunque los gusanos de bolsa no son insectos acuáticos, se sienten atraídos por la humedad. Los baños y lavanderías proporcionan humedad, calor y pelusa, condiciones que favorecen su supervivencia. Pueden esconderse cerca de ventiladores, detrás de lavadoras o en las paredes del baño, donde hay humedad pero la perturbación es mínima.

6. Trasteros y sótanos
Los trasteros, sótanos y áticos son escondites ideales debido al poco tránsito y la mala ventilación. Cajas de cartón, muebles viejos, ropa guardada y polvo acumulado crean un ambiente perfecto para la proliferación de los gusanos de bolsa. Estos espacios suelen pasarse por alto durante la limpieza de rutina, lo que permite que las infestaciones se propaguen sin ser detectadas.