Los gusanos de bolsa, también conocidos como larvas de polillas portadoras de cápsulas, son pequeños insectos que suelen pasar desapercibidos gracias a su singular capacidad de camuflaje. Llevan una diminuta "cáscara" hecha de polvo, fibras y residuos, que les permite mimetizarse a la perfección con los ambientes interiores. Si bien no son peligrosos para los humanos, su presencia puede ser inquietante e indicar problemas de limpieza, humedad o ventilación. Comprender dónde suelen esconderse es el primer paso para una prevención y un control eficaces.
1. Paredes y esquinas cerca del techo
Uno de los lugares más comunes donde se esconden los gusanos de bolsa es a lo largo de las paredes, especialmente cerca de las esquinas del techo. Estas áreas rara vez se alteran durante la limpieza regular y suelen acumular polvo fino y telarañas, materiales ideales para que los gusanos de bolsa construyan sus cajas protectoras. Pueden aparecer como pequeños objetos grisáceos con forma de tubo adheridos a la pared y a menudo se confunden con pelusa o residuos.
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