Los expertos de Canc3r Research UK señalaron que el 99,8 por ciento de estos casos son totalmente prevenibles mediante el conocimiento de los síntomas más desapercibidos.

3) Flujo inusual

Los cambios en el color, la consistencia o el olor del flujo pueden deberse a diversas afecciones.

El flujo vaginal considerado "normal" es transparente o blanco, sin olor.

Si el flujo se vuelve amarillo oscuro, marrón, verde o gris, con olor a pescado o fétido, o grumoso, espumoso o con picazón, podría tratarse de cáncer de cuello uterino.

4) Dolor lumbar o pélvico

Los dolores en la espalda también podrían ser consecuencia de una afección degenerativa, como osteoartritis, enfermedad discal o estenosis espinal.

El dolor pélvico también puede deberse a afecciones como una infección del tracto urinario, enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), quistes ováricos, endometriosis, cálculos renales o afecciones musculares, como espasmos del suelo pélvico o una hernia.

Si se combina con cualquiera de los síntomas ya mencionados, el dolor en estas zonas podría ser un síntoma de cáncer.