-
Armado: sobre un plato o fuente apta para horno, poné un disco de papa, untá una capa fina de la salsa, espolvoreá un poco de queso rallado, distribuí rodajas de tomate y cubrí con 1 feta de queso. Tapá con otro disco y repetí el armado hasta completar las 4 capas. Terminá con el último disco y el resto del queso rallado por arriba para lograr una cubierta uniforme.
-
Llevá a horno 190 °C durante 8–12 minutos, solo hasta que el queso se funda y la superficie quede bien gratinada.
-
Retirá, dejá reposar 5 minutos para que asiente y cortá en porciones generosas. Serví caliente.
Consejos
-
Exprimir bien la papa es la clave para que cada capa quede crocante y no se humedee.
-
Si tu sartén es más grande, hacé la mezcla un poco más fina; si es más chica, cociná en 5 capas para mantener la altura.
-
Probá alternar tomates con pimientos asados en una de las capas para sumar dulzor.
-
El toque de yogur deja el interior más cremoso; con mayonesa queda más sabroso y dorado.
-
¿Querés más firmeza? Agregá 1 cucharada extra de maicena o una cucharada de queso rallado fino a la mezcla.
-
Para servir en reunión, mantené la “torta” tibia en horno mínimo y cortá en cuñas como si fuera una torta dulce.
-
Recalentá en sartén a fuego bajo con tapa: revive el crocante en minutos.
Listo: una capa sobre otra de papa dorada, queso fundente y tomate jugoso.
Con una ensalada verde al lado, tenés una cena completa y distinta que se gana aplausos al primer corte