Limpiar una vitrocerámica puede parecer una tarea ardua. Su superficie brillante deja ver hasta la mota de polvo, la gota de líquido derramado y los restos de comida quemada más difíciles de quitar. A pesar de su elegante apariencia, mantener una vitrocerámica impecable puede ser notoriamente complicado.
Muchas personas cometen errores comunes al intentar limpiar esta delicada superficie, causando a menudo más daño que beneficio. Sin embargo, con el método adecuado, puedes mantener tu vitrocerámica reluciente con mínimo esfuerzo. Aquí te contamos los errores más comunes y un truco sencillo para que limpiar tu vitrocerámica sea pan comido.
Errores comunes al limpiar una vitrocerámica
1. Usar limpiadores o estropajos abrasivos
Uno de los errores más comunes es usar limpiadores o estropajos abrasivos. Aunque pueda resultar tentador usar un estropajo de acero o un limpiador fuerte para eliminar las manchas difíciles, estos pueden rayar fácilmente la superficie de vidrio. Estos arañazos no solo opacan el aspecto de tu vitrocerámica, sino que también pueden debilitar el vidrio con el tiempo, haciéndolo más propenso a agrietarse. 2. Limpiar con la superficie caliente
Otro error frecuente es intentar limpiar la vitrocerámica cuando aún está caliente. Mucha gente piensa que puede limpiar derrames y salpicaduras más fácilmente si la superficie está tibia, pero esto puede fijar las manchas en el cristal. Además, usar un paño húmedo o limpiador sobre una superficie caliente puede generar vapor, lo que puede dejar marcas o manchas de agua.
3. Usar demasiado limpiador líquido
Las vitrocerámicas solo requieren una pequeña cantidad de limpiador. Usar demasiado líquido puede provocar la acumulación de residuos, que opacan la superficie y crean una capa pegajosa que atrae más suciedad. El exceso de líquido también puede filtrarse por las juntas de la vitrocerámica, lo que podría dañar los componentes internos.
4. Descuidar el mantenimiento regular