La intimidad puede ser una de las maneras más poderosas de conectar entre dos personas, pero cuando ocurre con la persona equivocada, las consecuencias suelen extenderse mucho más allá de una sola noche. Lo que comienza como un fugaz momento de pasión puede dejar semanas o incluso meses de arrepentimiento, especialmente cuando el encuentro carece de respeto mutuo, conexión emocional o valores compartidos.
Muchas personas subestiman el impacto emocional de estar físicamente cerca de alguien que no se preocupa genuinamente por ellas. Al principio, puede haber emoción, una descarga de adrenalina o incluso una sensación de validación. Pero una vez que ese momento pasa, lo que queda puede sentirse vacío. En lugar de plenitud, puede haber una abrumadora sensación de vacío, inseguridad o la persistente sensación de ser utilizado. Este vacío emocional puede ser una pesada carga, lo que dificulta avanzar con confianza en futuras relaciones.
Para algunos, separar la intimidad física de la conexión emocional es casi imposible. Los límites se difuminan rápidamente y los sentimientos se entrelazan con las expectativas. Lo que se suponía que era casual puede convertirse en confusión cuando una persona comienza a desear algo más, mientras que la otra lo ve como un encuentro fugaz. Este desequilibrio es una de las consecuencias más comunes de la intimidad sin una comunicación clara. Las suposiciones tácitas generan angustia, y las emociones sin resolver persisten mucho después de la noche.
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