Las arterias y venas son conductos vitales que transportan sangre rica en oxígeno y nutrientes por todo el cuerpo. Sin embargo, con el tiempo, pueden acumular placa aterosclerótica (una mezcla de colesterol, grasa, calcio y otras sustancias) que las endurece y estrecha, aumentando el riesgo de hipertensión, infartos y accidentes cerebrovasculares. Factores como una dieta alta en grasas saturadas, el estrés y un estilo de vida sedentario aceleran este proceso, conocido como aterosclerosis. Aquí es donde la granada entra en escena como un depurativo natural, con respaldo científico.
Granada: Un tesoro de antioxidantes
Lo que distingue a la granada es su riqueza en polifenoles, especialmente punicalaginas, un tipo de antioxidante exclusivo de esta fruta. Estos compuestos son tres veces más potentes que los del té verde o el vino tinto, según un estudio publicado en el Journal of Nutrition. Los polifenoles combaten el estrés oxidativo, una de las principales causas del daño arterial, al neutralizar los radicales libres que oxidan el colesterol LDL ("malo"), el primer paso en la formación de placa. Un ensayo clínico de 2005 publicado en el American Journal of Cardiology reveló que el consumo diario de jugo de granada durante tres meses redujo el grosor de la placa en las arterias carótidas en un 30 % en pacientes con aterosclerosis. Además, mejoró el flujo sanguíneo y redujo la presión arterial sistólica en un 12 %, lo que demuestra su capacidad para limpiar y revitalizar el sistema vascular.
Beneficios específicos de la granada para las arterias y las venas
1. Reduce la acumulación de placa
Los antioxidantes de la granada no solo previenen la oxidación del colesterol, sino que también inhiben la formación de nuevas placas. Un estudio de 2013 publicado en Atherosclerosis demostró que el extracto de granada disminuye la actividad de las enzimas que promueven la acumulación de grasa en las arterias, actuando como un escudo protector.
2. Mejora la elasticidad arterial
La granada estimula la producción de óxido nítrico, una molécula que relaja las paredes arteriales y las mantiene flexibles. Esto reduce la rigidez causada por la edad o la hipertensión, facilitando el flujo sanguíneo y aliviando la presión sobre el corazón.
3. Reduce la inflamación
La inflamación crónica es un factor clave en el endurecimiento de las arterias. Los polifenoles de la granada tienen propiedades antiinflamatorias que reducen marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR), según una investigación publicada en Nutrition Reviews, protegiendo así las arterias de daños mayores.
4. Reduce el colesterol y la presión arterial
El jugo de granada reduce los niveles de colesterol LDL y triglicéridos, mientras que su potasio (248 mg por 100 g) ayuda a equilibrar el sodio y a controlar la presión arterial, un doble beneficio para la salud vascular.
Cómo incorporar la granada a tu dieta