Ese chispazo al tocar a otra persona tiene una explicación… y no es lo que piensas

Ese pequeño toque eléctrico que a veces sentimos al saludar a alguien o al rozar su piel tiene una base científica. Aunque pueda resultar sorprendente o incluso incómodo, este fenómeno no ocurre al azar, sino que está vinculado a lo que los especialistas llaman electricidad estática.

En distintos momentos de la vida cotidiana, es común experimentar una ligera descarga, ya sea al dar un apretón de manos, al retirarse una prenda de ciertas telas o incluso al tocar un objeto metálico. Se trata de un proceso natural en el que las cargas eléctricas acumuladas en los cuerpos buscan equilibrarse.

La electricidad estática se produce cuando dos superficies con distinta carga entran en contacto. Si una persona acumula un exceso de electrones y entra en contacto con otra que tiene carga neutra o contraria, estos electrones se desplazan rápidamente en busca de balance. Ese movimiento repentino genera la chispa que sentimos como una descarga breve.

La intensidad con la que se manifiesta este fenómeno depende de diferentes factores. De acuerdo con informes del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España, existen condiciones que favorecen la acumulación de carga eléctrica en el cuerpo. Uno de los más influyentes es el movimiento constante, ya que la fricción de la ropa con la piel o del calzado con el suelo facilita la acumulación de energía.

También influyen aspectos físicos individuales, como la sudoración, que puede alterar la capacidad del cuerpo para retener o liberar carga eléctrica. Los materiales con los que se interactúa a diario tienen un papel clave: los plásticos, los metales o incluso las fibras sintéticas de ciertas prendas tienden a retener electricidad con mayor facilidad que otros.