“Adorable.
Hermosa.
Linda.
Encantadora.
Elegante.
Atractiva.
Preciosa.
Atractiva.”
Solo con fines ilustrativos.
Su rostro se iluminó. Treinta años después, él todavía la veía así.
Ella se rió, se acercó y preguntó con dulzura: “¿Y qué hay de mí, J, K?”.
Sin dudarlo, él dijo:
“Solo. Bromeaba.”
Y entonces recordó: Treinta años de amor… y otros tantos años aprendiendo a no hacer preguntas de seguimiento. 😂❤️