Preparación
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Precalentá el horno a 180 °C y prepará una bandeja con papel manteca o enmantecada.
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En un bowl grande, colocá la avena, la harina integral, el polvo de hornear, la canela y la sal. Mezclá bien para integrar todos los ingredientes secos.
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Agregá la manzana rallada y la zanahoria rallada. Mezclá con una cuchara hasta que todo quede bien repartido.
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Sumá la miel (o azúcar mascabo), el aceite de coco derretido, el huevo y la esencia de vainilla. Uní todo hasta formar una mezcla húmeda, densa y bien integrada.
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Si lo deseás, incorporá pasas o nueces picadas para sumar textura y sabor.
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Tomá porciones de masa con una cuchara y colocalas sobre la bandeja, dejando algo de espacio entre cada una. Aplastalas ligeramente para darles forma.
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Llevá al horno durante 15 a 18 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el centro firme.
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Retirá y dejá enfriar sobre una rejilla para que conserven su textura húmeda por dentro.
Consejos:
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Podés usar miel, azúcar mascabo o un endulzante natural según tu gusto.
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Si preferís una versión más crocante, hornealas un par de minutos más.
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Agregar un toque de ralladura de naranja resalta el sabor de la manzana y la zanahoria.
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Conservá las galletas en un frasco hermético hasta por cinco días para mantener su humedad natural.
Estas galletas son perfectas para quienes buscan un snack casero, nutritivo y lleno de energía.
Una opción deliciosa para toda la familia, fácil de preparar y con un sabor que conquista desde el primer bocado.