Guía para una ducha que cuida tu piel
Al ducharte, estos sencillos pasos pueden marcar una gran diferencia en la protección de tu piel:
Sí ✅ No ❌
Usar agua tibia. Evitar el agua muy caliente.
Elige limpiadores suaves y sin perfume. No uses jabones desodorantes fuertes.
Que sea breve (5-10 minutos). Evita las duchas largas y con vapor.
Secar con palmaditas suaves. No frotar con fuerza con una toalla.
Hidratar inmediatamente después. No omitir la crema hidratante mientras la piel aún esté húmeda.
La regla de oro: Aplica siempre una crema hidratante suave y nutritiva dentro de los 3 minutos posteriores a secarte la piel con palmaditas. Esto ayuda a retener la humedad y a reparar la barrera protectora de la piel.
En resumen
Ajustar tu rutina de ducha después de los 65 es una señal de autocuidado, no una falla en la higiene. Al ducharte con menos frecuencia y ser más suave al hacerlo, estás protegiendo activamente la salud, la comodidad y las defensas naturales de tu piel.
Escucha a tu cuerpo: es la mejor guía que tienes.