A partir de los 65 años, ¿con qué frecuencia debemos ducharnos (y por qué lavarnos en exceso puede ser perjudicial para la salud)

Piensa en la barrera cutánea como el escudo de un caballero: con los años, este escudo se vuelve más fino y frágil. Además, las agresiones externas como la contaminación, el frío, los productos químicos, etc., se abren paso con mayor facilidad. Y ducharse con demasiada frecuencia es un factor agravante improbable.

Demasiadas duchas, resecan mucho la piel.
Agua caliente y jabón: debilitan la piel madura.
Ducharse es alegre, vigorizante, casi formal. Pero cuando el agua está demasiado caliente y los productos demasiado rígidos, eliminamos algo más que la suciedad: también dañamos la película protectora natural de la piel.

En personas mayores de 65 años, esto provoca enrojecimiento, tirantez, picor e incluso infecciones leves. Además, ducharse con demasiada frecuencia también desequilibra el microbioma de la piel, la flora invisible que ayuda a combatir los microbios.

La frecuencia perfecta: 2 o 3 duchas por semana.
¡Menos es más! Los expertos han descubierto que, para la piel madura, lo mejor es limitarse a 2 o 3 duchas por semana. Es suficiente para mantenerse limpia y proteger la hidratación natural de la piel.