A los 14 años, me abandonaron en el aeropuerto de Dubái por una broma de mi envidioso hermano. Destrozada y hambrienta, conocí a un árabe desconocido: «Ven conmigo. Créeme, se arrepentirán de esto...». Cuatro horas después, llamó la policía. Mi madre palideció cuando...

Empecé mi negocio de importación y exportación especializándome en productos artesanales de Oriente Medio, porque a veces el universo tiene sentido del humor.

Lo convertí en algo real, exitoso y completamente mío.

Seguí en contacto con Khaled.

Asistió a mi graduación universitaria, de pie en la última fila, secándose las lágrimas.

Cada año, en el aniversario del incidente de Dubái, le envío flores.

Me envía libros sobre negocios, filosofía y cómo encontrar la fuerza en tiempos difíciles.

Mi relación con mi madre sanó lenta y cuidadosamente.

Con límites claros, terapia regular y conversaciones honestas que a veces dolían, pero siempre ayudaban.

No somos mejores amigos.

Probablemente nunca lo seamos.

Pero ahora somos sinceros el uno con el otro, y eso es más que nunca.

Muchas gracias por ver la serie.

Más de mis historias más conmovedoras ya están en tu pantalla.