Tus conversaciones se convierten en monólogos
Recuerda cuando su nombre en tu pantalla te hacía sonreír. Hoy, sus mensajes son escasos, sin entusiasmo o tardan horas en llegar. Esto no es anecdótico.
Una comunicación debilitada puede revelar un interés en declive. Cuando siempre pone el trabajo como excusa para evitar conversar, hay razones para preguntarse —sin sacar conclusiones precipitadas.
Sus momentos a solas se vuelven raros
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