Qué sucede: El arroz se vuelve blando o crujiente a pesar de los largos tiempos de cocción.
Solución: Cocine el arroz por separado y mézclelo con el resto del plato después. El arroz instantáneo funciona mejor en ollas de cocción lenta, pero requiere un tiempo de cocción preciso.
8. Frijoles crudos
Los frijoles secos, en particular los rojos, requieren remojo y ebullición para que sean seguros para el consumo. Cocinarlos directamente en una olla de cocción lenta representa un riesgo para la salud, ya que la baja temperatura no elimina las toxinas presentes de forma natural en ciertos tipos de frijoles.
Qué sucede: Los frijoles poco cocidos pueden causar intoxicación alimentaria debido a las lectinas, compuestos tóxicos presentes en los frijoles crudos o mal cocidos.
Solución: Siempre remoje y hierva los frijoles en la estufa antes de añadirlos a la olla de cocción lenta. Los frijoles enlatados son una alternativa más segura, ya que están precocidos.
9. Verduras delicadas
Verduras como las espinacas, el calabacín y los champiñones liberan mucha agua y pueden ablandarse o desintegrarse en una olla de cocción lenta. Su textura se resiente considerablemente tras horas de cocción a fuego lento.
Qué ocurre: Las espinacas se marchitan, el calabacín se vuelve aguado y los champiñones pierden su estructura por completo.
Solución: Añada las verduras delicadas durante los últimos 30 a 60 minutos de cocción para preservar su integridad.
10. Huevos enteros
Los huevos enteros cocinados directamente en una olla de cocción lenta suelen quedar gomosos o con una cocción desigual. Los huevos revueltos o cocidos carecen de la precisión necesaria para obtener una textura adecuada en un entorno de cocción lenta.