6. Pérdida de apetito y náuseas
La acumulación de toxinas en la sangre puede afectar la digestión.
Esto puede provocar pérdida de apetito, náuseas o incluso vómitos.
7. Calambres musculares
Los desequilibrios electrolíticos, en particular los niveles bajos de calcio o altos de fósforo, pueden provocar calambres musculares dolorosos, especialmente por la noche.
8. Problemas de sueño
La acumulación de toxinas puede causar piernas inquietas o insomnio.
La falta de sueño también puede agravar la fatiga y los problemas de humor.
9. Presión arterial alta
Los riñones ayudan a regular la presión arterial controlando el equilibrio de líquidos y hormonas.
La hipertensión puede causar daño renal y ser consecuencia de él.
10. Sabor metálico o aliento a amoníaco
La acumulación de desechos puede hacer que los alimentos tengan un sabor diferente, a menudo metálico.
El aliento puede oler a amoníaco debido a los altos niveles de urea.